Nos enfrentamos a entornos que ganan en complejidad cada día que pasa. A los objetivos tradicionales de las funciones se añaden constantemente otros nuevos. Para tener éxito en una posición ya no basta con tener las habilidades tradicionales y encajar culturalmente. Desafortunadamente, tampoco para esto hay recetas mágicas. Pero sí hay ingredientes que hacen el éxito más probable. Será la habilidad personal de cada uno/a en combinarlos lo que inclinará la balanza de un lado o del otro. Con este artículo termino una serie de artículos dedicados a tratar los que, a mi juicio, son esos ingredientes clave.
Cómo aproximar el Conflicto … y resolverlo
En este artículo me gustaría hablar de algo que en muy pocas ocasiones es tratado de manera directa en programas de formación o liderazgo. Se presta mucha atención a explicar como abordar retos de carácter técnico/comercial, pero poca a hablar de situaciones en donde nuestros objetivos chocan con los objetivos de otro u otros colegas.
No obstante, el conflicto está presente en prácticamente todos nuestros proyectos y actividades. Puede tratarse de una simple diferencia de opiniones sobre cómo presentar una idea del equipo, dentro un ejercicio de comunicación más general. Pero puede consistir en una diferencia radical en cuanto a cómo utilizar unos recursos finitos y valiosos. En otros casos, el conflicto se origina por una diferencia en los valores que inspiran el comportamiento y las decisiones de las partes enfrentadas.
En lugar de atreverme a decir que todos los conflictos son susceptibles de ser manejados, prefiero afirmar que el nivel de las habilidades y esfuerzo requeridos en cada caso es variable, y en algunos casos pueden, simplemente, superarnos. Otros más sabios (y tal vez con más suerte) serán más aptos para resolverlos.
Como profesionales de Procurement, existen situaciones de conflicto a las que nos vamos a enfrentar en repetidas ocasiones a lo largo de nuestras carreras. No pretendiendo ser exhaustiva, lo que sigue es una lista de los más frecuentes. No son excluyentes, y algunas situaciones presentarán varios de ellos de manera simultánea.
SITUACIONES DE CONFLICTO MÁS FRECUENTES
- Gasto fuera del sistema
- Proveedores protegidos
- Acceso a herramientas o recursos
- Resistencia al cambio
- Intocables
- Proveedores que ven en los procesos una barrera
- Corrupción
- …
Las situaciones de conflicto suelen manifestarse como dos voluntades enfrentadas. Ambas partes quieren hacer cosas diferentes en un determinado escenario, sólo una de ellas puede ser ejecutada, y su ejecución comprometerá a ambas partes.
Las situaciones de conflicto suelen manifestarse como dos voluntades enfrentadas. Ambas partes quieren hacer cosas diferentes en un determinado escenario, sólo una de ellas puede ser ejecutada, y su ejecución comprometerá a ambas partes.
Podemos comenzar a trabajar en la resolución del conflicto a través del análisis de esa situación. Esto es, identificar las partes en conflicto y los objetivos de cada una de ellas. Las partes en conflicto no serán siempre sólo las que dan voz a su posición. También debemos entender qué actores están influyendo en cada una de ellas, de manera más o menos declarada o, por el contrario, soterrada. Por lo que respecta a los objetivos, no podremos quedarnos en conocer los objetivos declarados, necesitando conocer también los posibles objetivos ocultos.
A comprender estos objetivos declarados y también los ocultos, nos ayudará construir nuestro conocimiento sobre la historia previa que ha conducido a la situación actual.
Contando ya con un conocimiento de quienes son las partes en conflicto, sus objetivos declarados y ocultos, y el cómo se ha llegado a la situación actual, el siguiente paso es centrarnos en nuestros propios objetivos en esta situación de conflicto (también declarados y ocultos) y situarlos dentro de nuestro mapa de objetivos, segmentados en términos de plazos e importancia.
Hagámonos la siguiente pregunta. ¿Nos encontramos en una situación de “suma cero”, esto es, todo lo que una de las partes avance hacia sus objetivos, será un retroceso proporcional de la otra en la búsqueda de los suyos o, por el contrario, existen alternativas para conseguir que ambas partes avancen en la consecución de sus objetivos (aunque, tal vez no en la misma medida)?
Otras preguntas que nos debemos hacer (y responder) son las siguientes:
- ¿Cuál es el poder relativo de cada una de las partes involucradas?
- ¿Podemos aumentar nuestro poder en esta situación, consiguiendo apoyos, construyendo alianzas?
- ¿Cuáles son las “monedas de cambio” con las que contamos?
- ¿Qué parte del conflicto esta creada por diferencias “personales” vs diferencias “técnicas”?
- ¿Qué podemos hacer para paliar el peso que esas diferencias personales tienen en esta situación?
- ¿Podemos contar con colegas externos al conflicto que puedan ayudar a reducir el peso de las diferencias “técnicas”?
Dejando a un lado la última de las situaciones de conflicto en la lista de más arriba (corrupción), que tendrá su origen en que hemos tenido la mala fortuna de encontrarnos con personas cuya brújula moral está averiada, o simplemente no existe, todos las demás son susceptibles de resolución, entendida como encontrar un punto de acuerdo que deje a las dos partes en mejor situación que si no hubiesen alcanzado acuerdo alguno.
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